Más allá de la escritura y la oralidad

Ver y descargar PDF Alumno: Aarón Manuel Preciado Ramírez Colegio de Filosofía Materia: Problemas de Filosofía en México y América Latina Profesor: María de Rayo Fierro   Resumen Nuestro autor, el alumno Aarón...
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Alumno: Aarón Manuel Preciado Ramírez
Colegio de Filosofía
Materia: Problemas de Filosofía en México y América Latina
Profesor: María de Rayo Fierro
 

Resumen

Nuestro autor, el alumno Aarón Manuel Preciado Ramírez nos ofrece un argumento que refuta la teoría de Walter Ong, al afirmar que la plenitud de la humanidad se alcanza únicamente por las vías de la escritura. El ensayo parte de la definición del concepto de consciencia que funciona como base para comprender la propuesta del alumno, para después hacer una revisión de cómo diversas culturas en América, lograron desenvolver sus métodos de conocimiento y consciencia por medios y motivos que se alejan de la escritura.

Texto

Introducción

Según Walter Ong, el estado de mayor plenitud en la humanidad, lo que denomina las “culturas de tecnología avanzada” sólo pudieron aparecer gracias al desarrollo de la “tecnología de la escritura”,

El conocimiento de esta última -de la escritura- […] es absolutamente menester para el desarrollo no sólo de la ciencia sino también de la historia, la filosofía, la interpretación explicativa de la literatura y de todo arte.[1]

 Esta posición se presenta problemática por dos razones: primero porque ese argumento se ha empleado para determinar a las culturas caligráficas o “de tecnología avanzada” como paradigma a seguir de toda cultura, lo que implica una reducción de la diversidad y riqueza cultural del mundo en una sola que no necesariamente es la mejor. Y segundo, porque de ahí se sigue que las demás culturas son subdesarrolladas, por lo tanto, hay que conducirlas al camino del desarrollo tecnológico-científico, que al final se traduce en destrucción de las mismas. O, desde otra perspectiva, se ha negado o demeritado su conocimiento, su desarrollo, en general, su cultura. Y como ejemplo de esto presento la situación actual del país con respecto a los pueblos originarios, cuyos territorios son invadidos por empresas trasnacionales o son convertidos en centros turísticos, cuyos habitantes son instados (obligados) a aprender un idioma ajeno, esto con la supuesta finalidad de hacerlos miembros activos de la sociedad y procurarles un mayor desarrollo económico y social.

Estoy consciente de que Ong no ofrece una conclusión a las implicaciones argumentativas de su teoría, ya que el problema incluye en sí mismo una visión de la historia y desarrollo de la humanidad al sostener que las culturas “tecnológicamente avanzadas” son las más plenas. Al tomar los conceptos de avanzada y de plena asume una posición sobre la historia de la humanidad en la que él vislumbra a las culturas tecnológicamente avanzadas como el fin, o, por lo menos, un estado por el que las otras culturas habrán de experimentar para continuar su desarrollo.

Ahora, sobre la base de ésta postura, presentaré un argumento con el fin de  refutarlo: hubo culturas que nuestro autor podría llamar “primarias”, ya que en sentido estricto no tuvieron una escritura alfabética o caligráfica —Ong entiende por escritura un “sistema codificado de signos visibles por medio del cual un escritor podía determinar las palabras exactas que el lector generaría a partir del texto”[2] — y que, a pesar de su estatus consiguieron un desarrollo intelectual, artístico, cultural, filosófico, literario, incluso científico tan basto como el de cualquier cultura escrituraría. Es decir, del hecho de poseer una escritura, no se sigue que se alcance el “máximo desarrollo” ni que sólo con el progreso de la escritura se logren alcanzar dichos conocimientos; sin ella también se puede —como intentaré demostrar — .Cabe mencionar que, tal vez nunca ha existido una cultura sin escritura (si se toma el concepto de escritura en sentido amplio; como pictogramas, ideogramas, glifos, “cualquier marca semiótica, es decir, cualquier marca visible o sensorial que un individuo hace y a la cual le atribuye un significado”[3] como tampoco ha existido cultura sin habla. Lo que significa, nuevamente, que su “desarrollo” no se sigue del despliegue de la escritura, sino de otros factores de los cuales mostraré algunos a continuación.

 Trataré sólo con algunas culturas americanas, no porque en otros lugares del mundo no existan ejemplos, sino por cuestiones prácticas. Sería imposible citarlas a todas. Así, justificaré que el desarrollo de la conciencia no se genera a partir de la escritura o sólo de la escritura (ni  de la oralidad); en general, para Ong, el conocimiento y su preservación se dan exclusivamente en la oralidad o bien en la escritura. Sin embargo, hay registro de muchas culturas que tenían sus propios medios para hacer historia, hacer literatura, filosofía, etc. sin la necesidad de recurrir a ninguno de los dos métodos antes mencionados. El punto central del argumento es que conceder el desarrollo al papel que juega la escritura sería una explicación demasiado simplista. Influyen diversos factores, por ejemplo: en algunas tecnologías el conflicto bélico ha sido determinante para su aparición y crecimiento; como es el caso de los tanques en la primera guerra mundial o del Internet[4] y los aviones en la segunda guerra mundial. Sin embargo, la tecnología no sólo se comprende en maquinas de guerra, también hubo grandes avances debido al menester de satisfacer necesidades primordiales para la vida humana, como el caso de los acueductos para llevar agua potable a ciertas zonas; la creación de nuevos instrumentos de caza y ganadería; para la medicina, o en otras palabras, para la salud en términos generales. Incluso para la religión. Así pues, puede ser que el desarrollo de la conciencia, y por ende, de la tecnología, no se deba a la escritura sino a la necesidad de dar tazón del mundo, de la naturaleza, de la vida, que no es faena de otra cosa sino de la ciencia.

A continuación haré una última aclaración sobre el concepto que utilizaré de conciencia: lo considero en un sentido acotado, siguiendo a Ong. En la mayoría de las ocasiones significa racionalidad tecnológico-científica, abstractiva, matemática, analítica, lógico-argumentativa; y otras veces lo expone simplemente como sinónimo de aquello que entendemos por mente, pero con el matiz de racionalidad antes mencionado.

 Refutación a la idea del desarrollo de la conciencia a partir del desarrollo de la escritura

Ong sostiene que:

 […] una cultura oral no maneja conceptos tales como figuras geométricas, categorización por abstracción, procesos de razonamiento formalmente lógicos, definiciones, o aun descripciones globales o auto-análisis articulados, todo lo cual no se deriva sólo del pensamiento mismo, sino del pensamiento moldeado por textos.[5]

y que:

[…] el examen abstractamente explicativo, ordenador y consecutivo de fenómenos o verdades reconocidas resulta imposible sin la escritura y la lectura.[6]

 Puesta así, sin contexto alguno, sin ninguna base que la fundamente, esta teoría parecería absurda, por lo que tendré que reconstruir el argumento de Ong para llegar a esta conclusión.  No es mi pretensión calificar su propuesta como falsa sino mostrar que además de la escritura hubo otros elementos que ayudaron a la constitución o desarrollo de la conciencia humana.

 -En una cultura oral, la restricción de las palabras al sonido determina no sólo los modos de expresión sino también los procesos de pensamiento […] Con la ausencia total de toda escritura, no hay nada fuera del pensador, ningún texto, que le facilite seguir el mismo curso de pensamiento otra vez, o aun verificar si lo ha hecho o no.[7]

 -En una cultura oral primaria, para resolver eficazmente el problema de retener y recobrar el pensamiento cuidadosamente articulado, el proceso habrá de seguir las pautas mnemotécnicas formuladas para la pronta repetición oral. El pensamiento debe originarse según pautas equilibradas e incesantemente rítmicas, con repeticiones o antítesis, alteraciones y asonancias, expresiones calificativas y de tipo formulario.[8]

- En una cultura oral, el análisis de algo en términos no mnemotécnicos, no normativos ni formulativos, aunque fuera posible, sería una pérdida de tiempo, pues tal pensamiento, una vez formulado, nunca podría recuperarse con eficacia alguna; pero sí sería posible hacerlo con ayuda de la escritura[…] En las culturas orales, extensas normas y fórmulas fijas comunales cumplen algunos de los propósitos de la escritura en las culturas caligráficas; sin embargo, al hacerlo determinan, claro está, el modo de pensamiento adecuado, la manera como la experiencia es intelectualizada mnemotécnicamente.[9]

Por lo tanto, en una cultura oral, el conocimiento, una vez adquirido, tenía que repetirse constantemente o se perdía: los patrones de pensamiento formularios y fijos eran esenciales para la sabiduría y una administración eficaz […] La nueva manera de almacenar el conocimiento (la escritura) no consistía en fórmulas mnemotécnicas sino en el texto escrito. Ello liberó a la mente para el pensamiento más abstracto y original.[10]

El conocimiento de esta última (de la escritura) […] es absolutamente menester para el desarrollo no sólo de la ciencia sino también de la historia, la filosofía, la interpretación explicativa de la literatura y de todo arte; asimismo, para esclarecer la lengua misma.[11]

           Así, este argumento parte del supuesto  que las culturas orales no tenían un método eficaz para crear nuevos conocimientos, más allá de su conocimiento vivencial diario, más allá de sus costumbres y tradiciones, que no podían crear conocimiento filosófico o científico, ni tampoco podían historiar. Pero hay diversos ejemplos de que las culturas orales podían expresar y desarrollar un conocimiento plenamente filosófico. Siguiendo a León-Portilla:

 Dar una definición de filosofía que sea aceptada por varias escuelas, es cosa difícil. Sin embargo, creemos que todos admitirán que para filosofar en sentido estricto se requiere la percepción explícita de problemas en el ser de las cosas. Es menester admirarse y dudar de las soluciones ya hechas –fruto de la tradición o de la costumbre- para poder preguntarse racionalmente sobre el origen, ser y destino del universo y del hombre. Son filósofos quienes experimentan la necesidad de explicarse el acontecer de las cosas, o se preguntan formalmente cuál es su sentido y valor, o yendo aún más lejos, inquiera sobre la verdad de al vida, el existir después de la muerte, o la posibilidad misma de conocer todo ese trasmundo –más allá de lo físico- donde los mitos y las creencias habían situado sus respuestas. Inquietarse y afanarse por esto es filosofar en sentido estricto.[12]

 Y, según esta definición,  los pueblos nahuas podían expresar esos problemas con respecto a las inquietudes de la vida, de la muerte, de lo desconocido que manifestaban en sus códices:

Poseían los nahuas ideogramas adecuados para representar conceptos metafísicos, tales como el del dios (téotl), simbolizado por un Sol; el de movimiento (hollín); el de la vida (yoliliztli) […] Y debe notarse que los colores de las pinturas poseían también un simbolismo especial. Así, por ejemplo, en una figura humana el amarillo designaba casi siempre el sexo femenino; el color morado la realeza de tlatoani; el azul el rumbo del sur, el negro y el rojo la escritura del saber.[13]

 Además como parte del desarrollo científico entre las culturas orales fueron capaces de concebir una astronomía, que encontraba  su fundamento en las matemáticas que posibilitaron la creación de sus calendarios.

Los antiguos mayas elaboraron sus calendarios para calcular los eventos astronómicos importantes y determinar las influencias que los dioses ejercían en determinadas fechas, para las cuales los sacerdotes del calendario preparaban los ritos y las ofrendas que influirían en la acción que las fuerzas sobre naturales tenían sobre los individuos y sobre la comunidad” además, “los estudios astronómicos de los mayas tenían como objetivo principal la aplicación práctica de los conocimientos en la agricultura.[14]

 Es importante mencionar que las observaciones astronómicas de los antiguos mayas estaban imbuidas de sus propias creencias religiosas.Con lo que respecta a su posibilidad para historiar o configurar la memoria de los sucesos ocurridos en el pasado, hay ejemplos de sobra.

Así, los pueblos nahuas recurrían a constituir su memoria histórica de la siguiente manera:

 […] cuatro viejos se reunieron y después de largo deliberar, lograron redescubrir la antigua sabiduría, la antigua forma de preservar el recuerdo de su pasado: Entonces inventaron la cuenta de  los destinos, los anales y la cuenta de los años, el libro de los sueños, lo ordenaron como se ha guardado y como se ha seguido el tiempo que duró el señorío de los toltecas, el señorío de los tepanecas, el señoría de los mexicas, y todos los señorías chichimecas.[15]

 Y entre los pueblos mayas recurrían a elementos más allá de la escritura o la oralidad:

 Los mayas registraron el tiempo en sus monumentos, el castillo (Chichén Itzá) tiene cuatro escalinatas de noventa y un peldaños cada una, con alfardas que rematan en cabezas de serpientes orientadas a los puntos cardinales; una guía segura para determinar la duración exacta del año al observar las sombras. Tiene nueve terrazas separadas en dos paredes de dieciocho meses del año, y en las fachadas hay cincuenta y dos  paneles, que representan los años del siglo maya.[16]

 Entre los estudiosos de los mayas, se creyó por mucho tiempo que sus glifos o inscripciones carecían de significado o no referían a ningún conocimiento concreto.

 […] al considerar las estelas fechadas cuya función cronológica es evidente, sino también los altares, los tableros, los dinteles, los peldaños de las escalinatas, las lápidas sepulcrales, que contienen centenares de glifos, con frecuencia en relación con una escena probablemente histórica.[17]

 Sin embargo es imposible que hasta nuestros días se crea que dichos glifos carecen de sentido, ni que sólo las culturas caligráficas podían preservar o establecer ese tipo de conocimiento.

Por otro lado, en la zona andina se encuentran los quipus, de los cuales dice Guamán Poma:

 Estos dichos secretarios onerosos tenían quipos (cordeles con nudos usados en contabilidad) de colores teñidos y se llamaban quilca camayoc (encargado de la iconografía) o quilla uata quipac (el que lleva cuenta de los meses y los años) […] éstos asentaban lo que pasaba en cada pueblo de este reyno.[18]

 A los quipus se les daba otro uso en la contabilidad de los menesteres del gobierno, y que además, los encargados de ésta tarea se servían de otro instrumento:

 Del control del tesoro: para saber su utilidad el Ynga mandó contar y numirar, ajostar con los indios deste rreyno. Con la lana del cierbo, taruga, enparexaua con la lana a los Yndios y enparexaua con una comida llamado quinua (gramínea de altura), contaua la quinua y los yndios […] contaua en tablas, numiran de cien mil y de dies mil y de cinco y de dies hasta llegar a una. De todo lo que pasan en este rreyno lo acienta y fiestas y domingos y meses y años.[19]

 Son los contra-ejemplos que expongo para demostrar que el desarrollo de ciertos conocimientos o aptitudes del pensamiento no converge en  su progreso gracias a la creación y uso de la escritura alfabética, ya que de ser así, no se podría encontrar ningún ejemplo de una cultura primaria oral con este tipo de conocimientos.

Ahora, logré afirmar que hay otras formas de construir y preservar conocimiento de cualquier tipo, por lo tanto, podemos concluir que el argumento de Ong es refutable, en tanto que la escritura no fue el motor del desarrollo de la conciencia ya que aun sin ella se un progreso de la misma.

 Conclusiones finales

De tal modo, como lo mencioné al inicio de este trabajo, hay otros motivos que impulsaron el desarrollo de la conciencia. Como puede ser la guerra, la cacería, las necesidades de la vida común e incluso, podría explicarse por la necesidad de esclarecer los misterios del mundo, de la creación, de la vida, de la muerte, y que las culturas no podrían limitarse a una visión positivista ni filosófica, sino también mítico-religiosa, como ejemplo el de los mayas:

 […] incorporaron sus hallazgos astronómicos a la arquitectura, por eso casi todos los edificios mayas presentan una alineación que predeterminaba su importancia y que se establecía de acuerdo con las posiciones del sol en el horizonte durante los solsticios, los equinoccios y el tránsito cenital.[20]

 Para concluir, lo que logré vislumbrar tras el de argumento de Ong es que cuando habla del desarrollo de la conciencia hace referencia a lo que entendemos comúnmente como racionalidad o conocimiento racional, pero en una cultura no se puede reducir todo a eso, y menos con la guía de un pensamiento tan acotado y creer únicamente en los “avances” tecnológico-científicos. Siempre estarán presentes diversas culturas con otros medios para crear conocimiento con una visión distinta del destino de la humanidad, y de ahí no se sigue que una sea más desarrollada o mejor que otra, sino que conservamos de cierto la imposibilidad de afirmar el fin de la humanidad. Además, cabría denotar, que ninguna cultura se puede reducir a únicamente a racionalidad -escritura- o a irracionalidad –oralidad-, pues son elementos que constituyen cualquier cultura. Sería impensable una cultura basada en su totalidad en conocimientos científicos o bien, sólo en elementos míticos o religiosos. Hay situaciones o elementos en la vida que no se pueden explicar desde un a sola perspectiva; como es el caso de los sentimientos; que nunca podrán reducirse a una explicación de tipo neurológica. O, desde el otro lado, tampoco podría explicarse con eficacia una enfermedad desde una postura mítica.

Bibliografía

-Del Bosque Alayón, Ricardo Alejandro, Introducción a los sistemas computacionales, Mc. Graw Hill, México, 2006

-León-Portilla, Miguel, Los antiguos mexicanos, FCE, México, 2004

-León-Portilla, Miguel, La filosofía Náhuatl, Universidad Nacional Autónoma de México, 2001

-Ong, Walter, Oralidad y escritura. Tecnologías de la palabra, Trad. Angélica Scherp, FCE, México. 1996.

-Soustelle, Jacques, Los Mayas, FCE, México, 2003

-Poma de Ayala, Felipe Guamán, Nueva corónica y buen gobierno, FCE, México

-Torres, Javier, Calendario Maya. Un enfoque breve y actualizado del concepto del tiempo entre los antiguos mayas, Editorial Dante, Proyectos de Divulgación Gráfica, México, 2004


 

Referencias    (↵ returns to text)
  1. Ong, Walter, Oralidad y escritura. Tecnologías de la palabra, pp. 24
  2. Ibíd. Pp. 87
  3. Ibíd. Pp. 87
  4. Del Bosque Alayón, Ricardo Alejandro, Introducción a los sistemas computacionales,  pp. 114
  5. Ibíd. Pp. 80
  6. Ibíd. Pp. 18
  7. Ibíd. Pp. 40
  8. Ibíd. Pp. 41
  9. Ibíd. Pp. 42
  10. Ibíd. Pp. 32
  11. Ibíd. Pp. 24
  12. León-Portilla, Miguel, La filosofía Náhuatl, pp. 55
  13. León-Portilla, Miguel, Los antiguos mexicanos, pp. 61
  14. Torres, Javier, Calendario Maya. Un enfoque breve y actualizado del concepto del tiempo entre los antiguos mayas, pp. 20
  15. León-Portilla, Miguel, Los antiguos mexicanos, pp. 53
  16. Torres, Javier, Calendario Maya. Un enfoque breve y actualizado del concepto del tiempo entre los   antiguos mayas, pp. 19
  17. Soustelle, Jacques, Los Mayas, pp.183
  18. Poma de Ayala, Felipe Guamán, Nueva corónica y buen gobierno, pp. 331
  19. Ibíd, pp. 333
  20. Torres, Javier, Calendario Maya. Un enfoque breve y actualizado del concepto del tiempo entre los antiguos mayas, pp. 18