El multiculturalismo mexicano: continuidad del indigenismo del siglo XVI hasta nuestros días

Con gran conocimiento de causa y una incisiva crítica que desmonta conceptos arraigados en el usual discurso de la corrección política, Ana Mónica Hernández nos presenta su perspectiva del discurso indigenista y la diversidad cultural. A juicio de nuestra autora, el indigenismo ha pretendido la integración de un único estado nación que ha retratado un pasado indígena de proporciones chovinistas. En segundo lugar, se nos presentan con claridad las diferencias entre el concepto mencionado y el de multiculturalismo. Finalmente, se nos presenta un balance que muestra los vínculos entre ambos conceptos y se tratan de vislumbrar posibles vías para la construcción de un discurso acorde a las exigencias del siglo XXI.
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Alumno: Ana Mónica Hernández Pichardo
Colegio de Filosofía
Materia: Filosofía en México
Profesor: Luis Aarón Patiño Palafox

Resumen

Con gran conocimiento de causa y una incisiva crítica que desmonta conceptos arraigados en el usual discurso de la corrección política, Ana Mónica Hernández nos presenta su perspectiva del discurso indigenista y la diversidad cultural. A juicio de nuestra autora, el indigenismo ha pretendido la integración de un único estado nación que ha retratado un pasado indígena de proporciones chovinistas. En segundo lugar, se nos presentan con claridad las diferencias entre el concepto mencionado y el de multiculturalismo. Finalmente, se nos presenta un balance que muestra los vínculos entre ambos conceptos y se tratan de vislumbrar posibles vías para la construcción de un discurso acorde a las exigencias del siglo XXI.

Texto

Durante la segunda mitad del siglo XX surgieron en todo el mundo múltiples movimientos sociales los cuales se autodenominaron “Globalifóbicos” o en contra de la Globalización económica.[1] Derivado de éstos, se generaron movimientos culturales de reivindicación (en su mayoría pueblos indígenas latinoamericanos) que apelaban al reconocimiento de sus derechos colectivos, autonomía, identidad y una participación más justa en la economía y las  políticas implementadas por los Estados Nación.

En respuesta a estos procesos, se intensificaron los estudios sobre diversidad cultural, principalmente en países como Canadá y  Estados Unidos, caracterizados por su creciente aceleración en las relaciones interculturales y movimientos migratorios, surgiendo así la escuela multiculturalista.

El multiculturalismo como ideología contemporánea, busca dar respuesta a las problemáticas generadas por la diversidad cultural en los Estados nacionales.  Sin embargo, considero que en México no ha sido éste su enfoque primordial pues, al parecer, se ha establecido como un neo-indigenismo con tintes conservadores[2] cuyos orígenes se remontan al siglo XVI.

El presente trabajo tiene como objetivo mostrar la forma en que el multiculturalismo mexicano no está respondiendo a las problemáticas que surgen de la diversidad cultural contemporánea y, en cambio, se ha detenido en viejas controversias que parecían haberse superado a inicios del siglo XXI.

Consideramos que este trabajo puede aportar algunas críticas y reflexiones que enriquezcan la formación de los nuevos estudiosos del multiculturalismo en México y así evitar caer en un nuevo indigenismo que, como se verá en este ensayo, no es más que un fantasma incómodo del México contemporáneo.

Para este fin, el trabajo se ha divido en tres apartados. En el primero, se hace un recuento del indigenismo en México, sus orígenes y sus papeles más representativos en las distintas etapas históricas. En el segundo apartado, se expone la teoría del multiculturalismo  como  una ideología liberal que surge con una idea democrática de los Estados Nación modernos. En tercero, se describe la forma en que el indigenismo ha permeado al multiculturalismo mexicano y las limitaciones que esto genera. Por último se presentan algunas conclusiones y reflexiones sobre el tema.

El indigenismo: fantasma latente en la historia de México

El término indigenismo de acuerdo con Luis Villoro (1987) es; “[…] aquel conjunto de concepciones teóricas y de procesos concienciales que, a lo largo de las épocas, han manifestado lo indígena”.[3] Sin embargo, no siempre se ha definido de la misma manera, pues su conceptualización depende del momento histórico en el que el indigenista aparece plasmado.

No obstante, existen características básicas que sientan premisas para definir  la silueta del indigenista y así poder aproximarnos a su emergencia, consolidación y variación en el tiempo:

- El indigenista tiene la peculiaridad de que no suele ser indígena.

- Se aboca al estudio y comprensión de las culturas indígenas y su valoración, cuestionando así el etnocentrismo occidental y los prejuicios sobre aquellas.

- El indigenista se adjudica un rol de protector y preservador de las culturas  indígenas, al mismo tiempo que pretende integrarlas a un proyecto nacional unificado.

Las primeras manifestaciones de indigenismo en México se remontan al siglo XVI  con los frailes de las órdenes mendicantes[4] que llegaron a la Nueva España  con  el propósito de evangelizar a los indios. Éstas pretendieron la salvación de los indígenas a través de la conversión al catolicismo basado en el aprendizaje de sus lenguas y en un diálogo intercultural. Igualmente, cuestionaron la dominación española sobre éstos pueblos y defendieron el mantenimiento de formas como la República de indios en la cual los lugares poblados por indígenas debían de ser respetados en sus gobiernos tradicionales para mantener así la “pureza” e “inocencia” de estas comunidades, pues concebían al indígena como un ser bueno per se y alejado del pecado.

Entre sus representantes principales destacaron; Francisco de Vitoria[5], Fray Alonso de la Veracruz y Fray Bartolomé de las Casas.

En su Relectio de Indis o libertad de los indios, Vitoria menciona:

[…] como se dice en la ley del Digesto, la naturaleza ha establecido cierto parentesco entre los hombres. Por donde va contra el derecho natural que un hombre aborrezca sin razón a otro hombre. Pues no es un lobo el hombre para el hombre, como dice Plauto, sino hombre…[6]

Asimismo, Fray Alonso de la Veracruz creía que los regímenes considerados  tiránicos por los españoles podrían no serlo para los indios, cuestión que no los convertía en irracionales, añadiendo en su defensa que;

[…] el dominio de un pueblo siempre estuvo desde el principio en el pueblo mismo, y nunca fue cosa derrelicta. Y si tenía un señor, como éstos tenían uno a modo de rey y superior, y otro señor bajo aquél, no pudo haber justicia en el ocupante; porque, si lo ocupó por la fuerza y aun por la guerra, entonces fue necesario que la guerra fuera justa, la cual no puede ser justa por parte de un hombre particular que ocupa.[7]

En estos argumentos, podemos ver la primera defensa indigenista basada en el proteccionismo que puso en tela de juicio la legitimidad de la guerra de conquista y la dominación española sobre los pueblos indígenas americanos. Estas polémicas se mantienen durante la época colonial de los siglos XVII y XVIII, donde surgen diversas reflexiones sobre el sujeto indígena y sus derechos patrimoniales que  habían sido ignorados por la Corona española.

Para inicios del siglo XIX emerge un nuevo papel indigenista, el criollo[8] independentista, que en aras de representar una identidad diferente a la peninsular, “[…] empieza a arraigarse a una idea de que la Nueva España es una patria para los nacidos en América, criollos, indígenas y mestizos, y no para los europeos”.[9]

David Brading, denomina el “patriotismo criollo” como rasgo distintivo de este indigenismo histórico liderado por Fray Servando Teresa de Mier;

El republicanismo y patriotismo criollo fueron las dos principales fuerzas ideológicas que orientaron y motivaron los movimientos de independencia, tanto en 1808 con el ayuntamiento de la ciudad de México, como en 1810 con el movimiento de Hidalgo y posteriormente Morelos.[10]

Un siglo después, el indigenismo generado en la pos-revolución buscó declarar el pasado indígena como forjador de la patria. Personajes como Manuel Gamio y Guillermo Bonfil Batalla, plasmaron las ideas en la construcción del nacionalismo mexicano del siglo XX. Estos principios, basados en la exaltación de los grandes imperios prehispánicos como el maya y el mexica, se establecieron en dichas culturas como la esencia madre de todos los mexicanos.

Estas ideas fueron difundidas a través de la educación pública. También en este siglo se construyó el Museo Nacional de Antropología con el afán de mostrar la grandeza de los pueblos originarios de México, siempre con intenciones de mostrar lo autóctono a un público extranjero.

Paradójicamente, se llevaban a la par proyectos asimilacionistas y eugenésicos,[11] en los cuales se pretendía integrar al indio vivo (no al del pasado glorioso) a la modernidad y  al progreso que encabezaba la imagen del mestizo. [12]

[…] Si deja de considerarse, como hoy lo hace biológicamente inferior al blanco, si mejoran su alimentación, su indumentaria, su educación y sus esparcimientos, el indio abrazará la cultura contemporánea al igual que el individuo de cualquier otra raza.[13]

Hasta aquí se observa que el indigenista (ya sea fraile, patriota o antropólogo) se encuentra en el pasado y el presente del México, como un personaje latente y fantasma que sobrevive de sentimientos patrióticos, de añoranzas del pasado, regionalismos étnicos y folklore, buscando únicamente reivindicar, proteger y difundir en todo momento el papel del indígena, pues lo considera víctima de la historia.

El multiculturalismo: ideología liberal de los Estados Modernos

A diferencia del indigenismo la visión del multiculturalismo no surge como una defensa de “lo indígena”, sino lo reconoce como un elemento más de la complejidad cultural que existe en los Estados Nacionales modernos.

En occidente, y principalmente en el mundo anglosajón, nace a partir de la apertura de mercados mundiales y el establecimiento de relaciones comerciales y culturales por encima de las naciones. Es así que adquiere un carácter liberal y se puede definir de la siguiente forma:

[…] un movimiento cultural, social y político que busca respetar la multiplicidad de perspectivas fuera de las tradiciones dominantes. Se asienta en la creciente aceleración de las relaciones entre las culturas, pretendiendo respetar cada una de sus diferencias pero sin privilegiar ninguna.[14]

Sus principales teóricos son el filósofo canadiense Will Kymlicka y el filósofo del Derecho Ernesto Garzón Valdés. El multiculturalismo liberal se sostiene en las siguientes premisas:

- La supremacía de la persona como agente moral es decir, los derechos del individuo por encima de los de la comunidad.

- El respeto a las culturas en cuanto apelen a valores racionales.

- Rechaza el relativismo cultural como fuente de derechos y deberes.

Dentro de esta corriente, se propone la existencia de un proceso  que garantice a los miembros de todas las culturas insertas dentro del marco del Estado Nación, la satisfacción de sus derechos fundamentales, los cuales son un “coto vedado”, es decir, no están sujetos a negociación.

De igual manera, el multiculturalismo liberal sostiene que esta homogenización en derechos fundamentales y universales (algunos ya establecidos en la declaración universal de los derechos humanos), debe ser aceptada como válida y racional por cualquier ser humano, independientemente de su contexto cultural, afirmando  que hay una noción común de racionalidad en todos los individuos y que por lo tanto  se deben tomar criterios absolutos en las cuestiones éticas y sociales.

Estos derechos individuales básicos deben encontrarse por arriba de los usos y costumbres de las culturas en cualquier circunstancia. Como menciona María Eugenia Rodríguez:

Existen ciertas ‘prácticas’ que en nombre de la diversidad cultural son objetivamente crueles o inhumanas. Por otra parte  […] debe existir algún tipo de criterio  o principio de ámbito universal que desde un punto de vista meramente pragmático, ordene las relaciones humanas en un mundo en el que se ponen en contacto de manera cotidiana las más diferentes culturas.[15]

Asimismo, en el multiculturalismo liberal es justificado el intervencionismo siempre y cuando se fundamente bajo argumentos éticos y en pro de la democracia.

En resumen, puede observarse entonces que el multiculturalismo, entendido así, se considera una propuesta de orientación liberal para una política cultural que se lleve a cabo en aras de la integración de los individuos de diversas culturas a los Estados Nación con igualdad de oportunidades. El carácter “multicultural” está asociado no únicamente a los pueblos indígenas u originarios de cada nación sino al carácter cosmopolita de las ciudades modernas.

El multiculturalismo en México: la persistencia del indigenismo en el mundo contemporáneo

En México las ideologías multiculturalistas, a diferencia del caso anglosajón, aún se encuentran en desarrollo y no existe una tradición suficientemente arraigada capaz de incidir en el ámbito teórico y social de manera fuerte. Sus principales representantes teóricos son el filósofo Luis Villoro y el filósofo de la ciencia León Olivé.

De manera singular, el multiculturalismo en México se ha inclinado a defender las siguientes premisas.

- Defiende los derechos de las comunidades por encima de los individuos.

- Pretende que el Estado legisle de acuerdo a la diferencia y no a la homogenización.

- Las culturas deben juzgarse bajo sus propias categorías, cosmovisiones y concepciones de justicia.

Lo anterior tiene consecuencias importantes pues al rechazar el universalismo y aceptar todas las concepciones como válidas, podría caerse en un relativismo cultural.[16]

Al analizar este modelo multicultural, encontramos que existe una fuerte presencia del indigenismo, pues cuando se menciona que el Estado debe legislar de acuerdo a la diferencia y no a la homogenización (en cuanto a derechos y obligaciones de los individuos) puede interpretarse como una nueva adaptación de la antigua República de indios en las cuales se le da un trato diferenciado a las minorías étnicas. Además se considera per se que los usos y costumbres de los pueblos indígenas son válidos y que pueden ejercer sus formas de justicia independientemente del marco jurídico en el que se insertan.

Por otro lado, el multiculturalismo mexicano pareciera estar basado en una serie de políticas paternalistas que garanticen la perpetuidad de sus minorías étnicas a partir de la conservación e inmutabilidad de sus tradiciones, artesanías y lenguas.

De esta manera, este tipo de políticas limitaría la realización de los individuos en las comunidades indígenas pues se les adjudica un lugar de “pieza de museo” en la que se reprueba cualquier transformación cultural en su vestimenta, lengua o intereses. Buscando el ideal perpetuo de la conservación intacta de sus culturas.

Desafortunadamente, esto implicaría  limitar a las comunidades la posibilidad de cambiar libremente sus elementos “tradicionales” por tecnologías que faciliten sus vidas.

En esencia el multiculturalismo mexicano contemporáneo, parte de las mismas ideas de los frailes mendicantes del siglo XVI, pues aborda el tema indígena como un problema de índole moral y no como un problema socio-económico y de índole política.

De igual forma, es conservacionista únicamente de sus grupos étnicos ignorando aquellas otras minorías cuya migración se ha intensificado en las últimas décadas, tales como chinos, libaneses, franceses, judíos y norteamericanos.

Esta visión inclusive ha permeado en algunos enfoques académicos y en el estudio de la multiculturalidad, pues suele suceder que éstos únicamente se limitan al tema indígena ignorando que es más basta la diversidad cultural en México.

Es posible así que los nuevos estudiosos de la interculturalidad sean la imagen del indigenista del siglo XXI, pues como menciona Mauricio Tenorio:

[…] El indigenista del XXI, déjenme creerlo, se sentirá menos un artífice de la nación, que un factor de solución de los problemas de las poblaciones indígenas de México. […] será un comprometido avezado y práctico instrumento para la resolución de los problemas de las comunidades indígenas.[17]

Esto nos hace reflexionar que probablemente el multiculturalismo en México se esté transformando en un neo-indigenismo que no solventará las problemáticas actuales de su realidad cultural si continúa discutiendo viejos temas que no hacen más que fortificar ideas nacionalistas y conservacionistas de la cultura.

Conclusiones

Indudablemente la mirada indigenista en las distintas etapas de la historia de México tuvo un papel importante en el reconocimiento de las culturas indígenas. No obstante, deben ser observadas sus limitaciones, de tal manera que el nuevo multiculturalismo mexicano proponga horizontes acordes a los retos que la sociedad global del siglo XXI está imponiendo.

Así, el multiculturalismo mexicano debe dejar de tratar al problema de las minorías étnicas con un enfoque moral y paternalista, dando prioridad en su dinámica a un  enfoque socio-económico que no se base en la separación sino en la integración a un marco jurídico que les permita una verdadera participación de la vida política nacional respetando su peculiares necesidades que es finalmente la clave para potencializar su desarrollo en todo orden.

Pues sólo así, se podrán discutir los problemas emergentes de la interculturalidad y el papel de las políticas públicas en el actual y futuro devenir de estos pueblos.

 

Bibliografía:

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- Rodríguez, Eugenia, Derechos culturales y derechos humanos de los inmigrantes, Madrid, Universidad Pontificia Comillas, 2000.

- Salcedo, Alejandro, Multiculturalismo: Orientaciones filosóficas para una argumentación pluralista, UNAM/Plaza y Valdés, México, UNAM/Plaza y Valdés, 2001.

- Tenorio, Mauricio, De cómo ignorar, México, CIDE/FCE, 2000.

- Velasco, Ambrosio, La persistencia del humanismo republicano en la conformación de la nación y el Estado en México, México, UNAM, 2009.

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- Villoro, Luis, Los grandes momentos del indigenismo en México, 3ra. Edición, México, COLMEX/FCE, 1987.

- —————, Los retos de la sociedad por venir: Ensayos sobre justicia, democracia y multiculturalismo, México, FCE, México, 2007.

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- Vitoria, Francisco de, Relectio de Indis o libertad de los Indios (edición crítica bilingüe por L. Pereña y J.M. Pérez Prendes introd. por Vicente Beltrán, Madrid), CSIC (Corpus hispanorum de pace: 5), 1967.

 Recursos electrónicos

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- Soutullo, Daniel, La actualidad en la eugenesia: las intervenciones en la línea germinal, España, Instituto de Biotecnología de la Universidad de Granada, 2000 (Recuperado el día 5 de Junio de 2011 de

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Referencias    (↵ returns to text)
  1. Entendemos Globalización económica como: “[…] el punto cercano a la culminación de un largo proceso de siglos de expansión de la producción capitalista […] y al desplazamiento de todas las relaciones capitalistas desatando una nueva forma de conexión entre todos los seres humanos.” Definición en: William Robinson, Una teoría sobre el capitalismo global, producción, causas y Estado en un mundo transnacional, Bogotá, Ed. Desde Abajo, 2007, p.18.
  2. Entendemos conservadurismo como: Propensión a usar y disfrutar (dentro o fuera del contexto político) lo que se encuentra a disposición en lugar de desear o buscar otra cosa; encontrar deleite en lo que está presente y no en lo que estaba o podría estar. Una búsqueda de un terreno más firme y, en consecuencia, una vuelta al pasado y una exploración de él; puede llegar a su punto máximo cuando esto se combina con un evidente riesgo de pérdida. El conservador tiene preferencia hacia lo experimentado y no lo inexperimentado, en el hecho y no en el misterio, en lo efectivo y no en lo posible. Existe en éste una frecuente actitud de reprobación hacia el cambio y la innovación, siendo más tolerante a los cambios pequeños y lentos a comparación de los repentinos. Definición en: Michael Oakeshott, El Racionalismo en la política y otros ensayos, México, Ed. FCE, 2000.
  3. Luis Villoro, Los grandes momentos del indigenismo en México, 3ra. Edición, México, COLMEX/FCE, 1987, p.14.
  4. Se denominan mendicantes a las órdenes de San Francisco, Santo Domingo y San Agustín, las cuales formaron sus congregaciones con una filosofía basada en el retorno a la pobreza, la vida comunitaria, la oración y la predicación. Constituyeron una especie de élite intelectual entre el estamento eclesiástico de la Nueva España. Basado en: G Espinosa, “Las órdenes religiosas en la evangelización del nuevo mundo” en España medieval y el legado de occidente, México, SEACEX/INAH, México, 2005, pp. 250-251 (Recuperado el día 6 de Junio de 2011 de

    http://www.ugr.es/~histarte/investigacion/grupo/proyecto/TEXTO/gloria1.pdf).

  5. Fraile dominico y profesor de teología de la universidad de Salamanca (1486-1546). Sin haber visitado el continente americano, inspiró diversos tratados sobre derecho natural, guerra justa, así como diversas críticas sobre la situación de los indios en la nueva España.
  6. Francisco de Vitoria, Relectio de Indis o libertad de los Indios (edición crítica bilingüe por L. Pereña y J.M. Pérez Prendes introd. por Vicente Beltrán, Madrid), CSIC (Corpus hispanorum de pace: 5), 1967, pp. 76-99.
  7. Fray Alonso de la Veracruz, Sobre el dominio de los indios y la guerra justa, Edición, introducción y notas por Roberto Heredia, México, Ed. UNAM/FFyL, pp. 117-129.
  8. Criollo: Persona de ascendencia europea pura (por lo menos en teoría), pero nacida en América (y por una extensión posterior, en cualquier lugar fuera de Europa). Definición en: Benedict Anderson, Comunidades imaginadas: reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo, Ed. FCE, México, 1993, p.77.
  9. Ambrosio Velasco, La persistencia del humanismo republicano en la conformación de la nación y el Estado en México, México, UNAM, 2009, p.63.
  10. Ibíd., pp.64-65.
  11. Término que se aplica a la limitación de los derechos reproductivos individuales en aras de limitar la reproducción genética de algún grupo social en las generaciones futuras. Definición en: Daniel Soutullo, La actualidad en la eugenesia: las intervenciones en la línea germinal, España, Instituto de Biotecnología de la Universidad de Granada, 2000.

    (Recuperado el día 5 de Junio de 2011 de, http://www.ugr.es/~eianez/Biotecnologia/eugenesia.htm#_Toc484502416).

  12. El mestizo, hijo de india y español, es considerado la pieza fundadora del nacionalismo pos-revolucionario pues es el personaje que proviene de aquellos pobladores que fundaron los grandes imperios prehispánicos, pero a la vez, comparte la idea de modernidad y progreso generada por su herencia occidental.
  13. Manuel Gamio, Forjando patria, México, Porrúa,1982, p. 24.
  14. Definición en: Alejandro Salcedo, Multiculturalismo: Orientaciones filosóficas para una argumentación pluralista, UNAM/Plaza y Valdés, México, UNAM/Plaza y Valdés, 2001, p.48.
  15. Eugenia Rodríguez, Derechos culturales y derechos humanos de los inmigrantes, Madrid, Universidad Pontificia Comillas, 2000, p. 85.
  16. Una filosofía que reconoce los valores establecidos por cada sociedad para guiar su propia vida y comprende su valor para aquellos que viven en ellas, a pesar de que puedan diferir de los propios […] el punto de vista relativista subraya la validez de todo conjunto de normas para el respectivo pueblo y los valores que ellas representan. León Olivé (Comp.), Ética y diversidad cultural, México, Fondo de Cultura Económica/IIF/UNAM, 1993, p. 34.
  17. Mauricio Tenorio, De cómo ignorar, México, CIDE/FCE, 2000, p. 35.