Un Proyecto de Lenguaje Perfecto en la Sofística Antigua

Con notable rigor y documentación, el alumno Emiliano Castro nos presenta un acercamiento a la filosofía de Pródico de Ceos. Contrario a lo que en primera instancia podría pensarse, se analiza la historia del pensamiento de éste –a juicio del autor- mal llamado sofista y se propone un diálogo con la tradición en lo que respecta a filosofía analítica y del lenguaje. A través de los testimonios sobre Pródico se intenta resarcir el sesgado valor de este pensador y se hace de su estudio de la sinonimia un argumento a favor de problemas de verdadera envergadura filosófica y no, como usualmente se piensa, exclusivamente de retórica. Para ello, nuestro autor muestra las posibles similitudes y diferencias entre el pensamiento socrático-platónico y el de Pródico.
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Alumno: Emiliano Castro Sánchez
Colegio de Filosofía
Materia: Filosofía del lenguaje
Profesor: Viorica Ramírez De Santiago Mercado

Resumen

Con notable rigor y documentación, el alumno Emiliano Castro nos presenta un acercamiento a la filosofía de Pródico de Ceos. Contrario a lo que en primera instancia podría pensarse, se analiza la historia del pensamiento de éste –a juicio del autor- mal llamado sofista y se propone un diálogo con la tradición en lo que respecta a filosofía analítica y del lenguaje. A través de los testimonios sobre Pródico se intenta resarcir el sesgado valor de este pensador y se hace de su estudio de la sinonimia un argumento a favor de problemas de verdadera envergadura filosófica y no, como usualmente se piensa, exclusivamente de retórica. Para ello, nuestro autor muestra las posibles similitudes y diferencias entre el pensamiento socrático-platónico y el de Pródico.

 Texto

 Introducción

El presente trabajo está inserto en el marco del estudio y la discusión en torno a los principales momentos y postulados de la filosofía antigua. En concreto, me enfocaré en la propuesta de Pródico, un pensador de la segunda generación de sofistas. Me moveré dentro de los márgenes propuestos por este autor en torno a la filosofía del lenguaje.

Como eje conductor de este trabajo tomaré la pregunta de si el análisis del lenguaje practicado por Pródico puede tomarse como una propuesta auténticamente filosófica (y no, en cambio, como una forma de gramática o retórica) y, de ser así, qué repercusiones tuvo en la tradición filosófica posterior. Mi hipótesis es que dicho análisis no debe ser entendido como una simple forma de retórica sino como una herramienta para enfrentar problemas filosóficos a través de la aclaración del sentido de los términos y, de esa manera, ver en él cierta similitud con el modo de operar socrático-platónico.

Para mostrarlo, desarrollaré un trabajo de naturaleza expositiva. Comenzaré por explicar brevemente quién es Pródico en el contexto de la sofística y la filosofía antigua en general. Luego, buscaré abocarme a estudiar lo poco que se conserva de sus planteamientos de filosofía del lenguaje. Finalmente, intentaré apoyarme en la exposición antes hecha de la filosofía del lenguaje de Pródico para ver las posibles conexiones con el método socrático-platónico expuesto en los Diálogos. La bibliografía fundamental para el trabajo será Fragmentos y Testimonios de Pródico: iremos lo más directamente posible a la fuente original y comprobaremos que son pocos los testimonios del autor con relación al tema del que me ocupo. En este sentido, he de aceptar que este trabajo debe enfrentar la limitación de la poca información que hay sobre Pródico. También debe enfrentar la limitación del idioma, pues ideal sería leer los testimonios en sus idiomas originales.

De lo que hay de bueno y bello, nada han acordado los
dioses a los hombres sin esfuerzo y sin dedicación.
Pródico, Elogio de Heracles.[1]

Me parece que en esta frase se puede ya percibir que Pródico es un sofista algo atípico. Lejos del relativismo en los distintos rubros con que se asocia a la sofística, parece haber más bien una cierta simpatía con el pensamiento socrático. Una simpatía que, como veremos, va más allá de esta frase. Con esto, quiero sugerir que Pródico es un personaje muy particular dentro del movimiento sofista. Un pensador con planteamientos innovadores que lo vuelven digno de atención dentro del movimiento sofista y la filosofía antigua en general. Lamentablemente, una buena parte de la tradición de estudio del pensamiento antiguo lo ha dejado al margen.

Pródico fue un sofista (considerado el iniciador de la segunda generación de sofistas) y lo que se podría llamar un diplomático muy renombrado de su tiempo. Aunque hay divergencias y falta de claridad en lo que respecta a las fechas exactas en que vivió. Su fecha de nacimiento puede ubicarse aproximadamente entre el 470 y el 460 a.C. En cuanto a su muerte, no contamos con una fecha clara, pero puede servir como indicador que era relativamente de la misma edad que Demócrito y unos 15 años menor que Gorgias. Era originario de Ceos, una pequeña isla del archipiélago de las Cícladas, en el mar Egeo. Suidas sugiere que fue discípulo de Protágoras aunque no hay suficientes argumentos para afirmarlo tajantemente.[2] Fue enviado a Atenas con varias embajadas públicas. En uno de estos viajes, habló ante la asamblea popular de un modo tan elocuente que consiguió reconocimiento como sabio entre los atenienses. Hay testimonio de que era un poco sordo. Al igual que buena parte de los sofistas, practicaba la controversial.[3] enseñanza remunerada pero de un modo muy particular. Parece que él se manejaba con base una especie de escala de precio en la que las lecciones progresaban paralelamente en precio y profundidad. Entre más profunda fuera la lección que enseñaba, más cara. Hay un testimonio que incluso sostiene que tenía debilidad por el dinero y que utilizaba agentes para buscar jóvenes de familias opulentas a los cuales enseñar.[4] Se dice que enseñó a Tucídides, Eurípides, Isócrates y Jenofonte entre otros ilustres. Al igual que casi todos los sofistas, fue muy estimado en su patria (como se puede pensar por su trabajo diplomático). Incluso parece haber sido más estimado por sus relativos contemporáneos que el resto de los sofistas. Hay testimonios a favor de que tuvo contacto directo con Sócrates, incluso parece que éste veía a Pródico como su amigo e incluso como su maestro.[5] Aunque Platón no le dedica ninguno, es referido en varios Diálogos como Eutidemo, Menón, Laques, Cratilo o el Protágoras; siendo personaje en este último, tomando la palabra para defender sus planteamientos en filosofía del lenguaje y siendo aplaudido por ello.

En cuanto a su obra, hay abundantes debates. Distintos testimonios refieren a distintos títulos de la obra de Pródico. Es complicado saber si se refieren a distintas obras o distintas partes de una misma obra, así como conocer el contenido de la o las supuestas obras. Para el presente trabajo optaré por la propuesta de Unterstsiner, quien sigue en buena parte a Nestle en este punto. Esta propuesta sostiene que solamente habría habido una obra de Pródico llamada Las Estaciones (‘Ώραι[6]) que estaría dividida en tres partes (que son consideradas como obras distintas por otras interpretaciones).

a) Sobre la naturaleza (Περι Φυσεος). En esta parte de su obra, Pródico habría desarrollado sus estudios cosmogónicos[7], antropogonía y su planteamiento de la relación entre el desarrollo de la agricultura y el desarrollo de las divinidades. El sofista creía que las divinidades habían sido inventadas por los seres humanos con base en aquello que les era útil en la vida[8] (primero fuerzas o elementos naturales y luego para bienes producidos, como es el caso del vino). Por estos planteamientos, Pródico fue catalogado entre los filósofos ateos junto con el controversial Teodoro de Cirene.[9]

b) Sobre la naturaleza del hombre (Περι Φυσεος ‘Άvθρou). En esta parte, Pródico habría estudiado el progreso de la civilización humana y su íntima relación con el lenguaje. Esto en el sentido de que, siendo un producto propiamente humano, el origen y desarrollo del lenguaje estaría en intrínseca relación con el desarrollo de la civilización. Aunado a ello, Pródico ve la necesidad del perfeccionamiento del lenguaje y habría desarrollado aquí su teoría sobre la sinonimia. Una teoría enfocada a distinguir los términos que son tenidos por sinónimos en el lenguaje corriente a través de un análisis que descubriría los matices en sus sentidos y mostraría, por tanto, el modo correcto de usar cada término. Esto es precisamente lo que me interesa estudiar en este trabajo.

 c) Ética. En esta tercera y última parte de su obra, el autor se habría enfocado a problemas morales. Al parecer, él veía la virtud desde un punto de vista utilitario.[10] Se habría dedicado a problemas como el de la naturaleza de la virtud y si ésta puede enseñarse (aquí es clara la similitud con las preocupaciones de Sócrates y Platón). Esta parte habría estado coronada por el Elogio a Heracles o Heracles en la Encrucijada que llegó a nosotros por paráfrasis de Jenofonte y al que refiero al principio de este trabajo. Para entender mejor el posible sentido de la ética en Pródico, puede usarse como apoyo el planteamiento de la Ciencia Métrica que aparece en el famoso “argumento hedonista”[11] del Protágoras, pues ahí Platón atribuye esta ciencia al propio Pródico junto con Hippias y Protágoras. No obstante, puede verse una clara distancia entre la ética de Pródico y la del resto de los sofistas en el Heracles en la Encrucijada y en otros testimonios de su ética.[12]

Contando con una visión más amplia de este autor marginado por la tradición, intentaré ocuparme de su filosofía del lenguaje. En general, la preocupación por el lenguaje fue capital dentro de la sofística. Esto puede tener su origen en cuestiones puramente prácticas pues, teniendo en cuenta el ambiente político de su tiempo[13] y la fuerte relación entre la sofística y la oratoria, las palabras podrían verse como la materia prima del trabajo cotidiano del sofista.[14] Por ello, el estudio del lenguaje fue ganando importancia en la sofística en distintas dimensiones como la retórica, la semántica, la teoría literaria y la gramática. Una de las caras de esta preocupación fue la del uso adecuado del lenguaje, bien fuera en el sentido de aclararlo para resolver problemas, o echar mano de su ambigüedad o poca claridad en los significados con fines retóricos.[15] Algunos sofistas como Protágoras o Antifonte se ocuparon del proyecto del Όρθος λογος o perfeccionamiento del discurso o del lenguaje; pero es en Pródico en quien este proyecto toma una dimensión más significativa. En este sofista, la preocupación va más allá de la retórica aunque también se ocupe de ella: su planteamiento muestra preferencia por discurso mesurado en lugar del discurso largo al estilo gorguiano.

El estudio del lenguaje de Pródico se enfocó en la sinonimia y, consecuentemente, en el uso ambiguo de dos términos que pueden tener sentidos distintos. Este estudio fue descrito como Διαίρεσις τóν ‘Oνομάτoν[16] (división o distinción de palabras) o Περί Όνoμάτον Όρθóτετος[17] (en torno a la perfección o corrección de las palabras). Esta empresa consistía en analizar las palabras que en el lenguaje común eran tomadas como sinónimos y, distanciándose de su sentido común, mostrar a través de su análisis que realmente había diferencias de significado importantes. El sentido de esta empresa no necesariamente debe ser tenida por un simple perfeccionamiento del lenguaje griego, sino como un proyecto con miras más amplias: “[…] el lenguaje, en cuanto vehículo del pensamiento, condiciona la expresión del mismo y la primera condición de un pensamiento filosófico desarrollado es la existencia de un lenguaje técnico, en el cual los distintos términos gocen de un significado propio y exacto”.[18] Aunque hay comentaristas como Heinze[19] que consideran que el estudio de la sinonimia no era sino mera palabrería sin verdadera utilidad filosófica, hay razones para no inclinarse por esta opinión.

La razón por la que pienso que no debe tomarse partido por la opinión de Heinze es que hay testimonios, particularmente en los Diálogos de Platón, de que este análisis de los supuestos sinónimos era usado para enfrentar problemas filosóficos; particularmente de ética. Algunos de sus análisis de términos éticos fueron la distinción entre “gozo”, “goce” y “gusto” (que tuvo su resonancia entre los estoicos); entre “valor” y “carencia de temor”; entre “querer” y “desear”; entre “producir”, “actuar” y “operar”; entre “neutro” e “imparcial”; y así muchos más. Un ejemplo de cómo habría operado el análisis de términos de Pródico en estos términos aparece en el Protágoras y lo referiré textualmente:

[Hablando Pródico] En efecto, es preciso que los presentes en controversias tan acertadas sean oyentes “imparciales” de uno y otro contendiente pero no “neutrales”. Pues esto no es lo mismo. Se debe oír imparcialmente a uno y otro, pero no dar el mismo valor a ambos, sino más al más sabio y menos al más ignorante. […] quiero reunirlos y que “discutáis”, no “disputéis” […] pues los amigos “discuten” tranquilamente, los adversarios y los enemigos “disputan” entre sí. […] obtendréis de nosotros, los oyentes, “aprobación”, pero no “alabanza”, pues las palabras de aprobación pueden originarse en el alma de los oyentes sin necesidad de engaño, las palabras de alabanza suelen ser propias de los que disimulan opinión.

Nosotros, que os escuchamos, experimentaremos con ello un “gozo” especial, pero no un “placer” pues el gozo se origina en el que aprende y adquiere un conocimiento intelectual; el placer se deriva de la comida o de alguna otra sensación corporal agradable.[20]

Este pasaje muestra varios ejemplos de cómo operaba la distinción de palabras que eran tenidas comúnmente por sinónimos. Me parece que este enfrentamiento a los sinónimos no era simple palabrería, sino que se enfocaba en términos clave cuya ambigüedad generaba problemas y cuya distinción los disolvía. Me parece que el mejor ejemplo de ello es la distinción entre “gozo” y “placer”. Confundir estos términos abre la puerta a formas de hedonismo burdo (por esto entiendo una postura en la que el bien se haga equivalente al placer sin insertar una distinción entre tipos o niveles de placeres; posturas como ésta se pueden[21] encontrar en algunos discípulos de Arístipo[22]). Mientras que su distinción permite una ética en que se matice distintas formas de estar bien (por no decir placer y caer presa de aquello que Pródico critica).

El análisis de términos de Pródico no solamente se enfocó a la ética; también se ocupó de problemas de metafísica, pedagogía (con la distinción entre aprender y comprender que utiliza Sócrates para desarmar el supuesto dilema del Eutidemo), de análisis literario (con sus aportaciones al análisis del poema de Simides en el Protágoras) y llegó a lugares tan raros como la medicina (con la distinción entre “flema” y “blema”). Pondré un ejemplo que puede ayudar a mostrar que esta distinción entre supuestos sinónimos debe ser tomada por más que simple palabrería. En metafísica la distinción entre “ser” y “devenir” que acepta Pródico en el Protágoras puede verse como una toma de posición con relación a uno de los problemas más acuciosos de su tiempo. Como es sabido, la postura de Parménides y la posterior defensa de ésta por sus discípulos Meliso y Zenón fue un parte aguas en la historia de la metafísica y la reflexión filosófica en general. Después de las paradojas de Zenón sobre el tiempo, el espacio y su apoyo en las nuevas nociones infinitesimales de ese tiempo la mayoría de los filósofos, de Leucipo y Demócrito a Aristóteles, buscaron distintos modos de responder a los desafíos puestos a la relación entre ser, no ser y devenir. En este sentido, la distinción en el sentido de “ser” y “devenir” puede ser claramente tenida, si no como un intento de resolver el problema, por lo menos como una toma de postura en una de las cuestiones filosóficas más relevantes del momento (problema que sigue generando discusión actualmente). Esta distinción es claramente algo más que palabrería. Me parece que aquí puede verse un intento de enfrentar un problema filosófico con ayuda del análisis de términos.

Hay que decir que, aunque hay testimonios como los antes mencionados acerca de las distinciones entre supuestos sinónimos y sus posibles aplicaciones, no hay testimonios sobre cómo hacía Pródico el análisis de términos que permitían esta distinción. Existe un testimonio de Galeno[23] que da la impresión de que, por lo menos, una parte de su método de análisis tenía una naturaleza etimológica. Más allá de eso no contamos con testimonios. En general, me parece que podemos pensar, al menos en un sentido hipotético, que este método era preminentemente etimológico y genealógico. Esto para poder rescatar los matices originales de cada término y distanciarse de las ambigüedades que el uso posterior de los términos iría generando. Esta hipótesis la baso en lo dicho por Galeno y en el método empleado en el Cratilo. En este diálogo nuestro sofista es mencionado y relacionado con el análisis de términos.

Otra cosa que me gustaría comentar es que me parece que los pocos testimonios que se tienen son suficientes para afirmar que el sofista de Ceos utilizaba el análisis de términos para discernir los sentidos de supuestos sinónimos y así resolver problemas filosóficos. Pero no creo que existan suficientes testimonios para saber si Pródico creía que no existía ningún caso de sinonimia o si solamente era en algunos términos donde se podía descubrir que la sinonimia no era el caso. Una lectura atrevida podría decir que, basado en sus planteamientos de la relación intrínseca entre el desarrollo del lenguaje y la sociedad, el proyecto de este filósofo pudo haber sido un esfuerzo por desaparecer todo tipo de sinonimia para perfeccionar la lengua helena y ayudar así al desarrollo del conjunto de la sociedad griega. Como dije, no hay suficientes testimonios para afirmar ninguna de estas dos cosas, aunque sí para pensarlas e incluso sugerirlas. En cualquier caso, ninguno de estos dos posibles proyectos entra en contradicción con la forma de análisis de términos que me ocupa en este trabajo. De hecho, podría pensarse que el análisis de términos que me ocupa no habría sido más que una parte de un proyecto más grande de perfeccionamiento del lenguaje en general. Aunque, a falta de testimonio suficiente, es mejor omitir el juicio en este tema.

Resumiendo, la propuesta de Pródico Περί Όνoμάτον Όρθóτετος habría consistido en un análisis de los términos que son tenidos por sinónimos en el lenguaje común. Para, distanciándose de su uso corriente, indagar los verdaderos matices del sentido de cada palabra (con algún método del que no tenemos testimonio pero que pudo haber tenido una naturaleza etimológico-genealógica) y así desmantelar la supuesta sinonimia entre estos. El fin de este proyecto era aclarar el uso de términos, particularmente aquellos que atañen a problemas de la filosofía, para resolver los problemas que su ambigüedad pudiera haber causado y estructurar un lenguaje filosófico más correcto en tanto libre de las ambigüedades del lenguaje cotidiano. Así, evitar que la filosofía cayera en problemas de ambigüedad de términos.

A pesar de que Pródico es, con relación a la tradición de lectores e intérpretes de temas de filosofía antigua, un pensador marginado, hay buenas razones para pensar que su proyecto Περί Όνoμάτον Όρθóτετος tuvo un gran eco en la historia de la filosofía y el conjunto del pensamiento occidental a través de uno de sus amigos y quizás discípulo: Sócrates. Como se puede ver a lo largo de esta exposición, la mayor parte de las referencias al análisis de términos de Pródico vienen de los Diálogos de Platón. Hay buenas razones para pensar que esto no es casualidad. Si nos fijamos en los Diálogos, encontramos una y otra vez a Sócrates discutiendo con sus interlocutores con el fin de que estos le digan lo que es precisamente el valor, la virtud, la amistad, etc. Desde este punto de vista, puede verse la similitud de estos planteamientos con la búsqueda de librar de ambigüedades al lenguaje. Aunque autores como Gomperz[24] o Schmid[25] ven en el proyecto de claridad en el uso de los términos y eliminación de la supuesta sinonimia de Pródico una clara influencia del pensamiento socrático-platónico, hay planteamientos en contra que tienen su peso. Una objeción interesante nos llega por Calogero quien dice que “[…] la diferencia entre ambos planteamientos es muy aguda, Pródico solamente se interesa por ‘hablar correctamente’ y Sócrates se interesa por ‘la cosa real’ […]”.[26] Esta objeción no me parece totalmente acertada desde la cuestión que he defendido acerca de que Pródico no solamente se interesa por hablar correctamente sino que su preocupación por el uso correcto del lenguaje está enfocada a una terminología técnica correcta para salvar ambigüedades, particularmente en el discurso filosófico. Pero, tomando en cuenta el peso que esta objeción tiene, opinaré sobre esto como Guthrie. Entre el proyecto de análisis y desambiguación de sinónimos para resolver y evitar problemas de Pródico y la búsqueda de que el interlocutor de los Diálogos aclare lo que quiere decir por virtud, valor, amistad o ciencia hay, por lo menos, una fuerte afinidad. Aunque también creo, como Guthrie, que las diversas ocasiones en que en la obra platónica Sócrates refiere a Pródico como amigo, e incluso como maestro, no pueden tomarse como simples ironías sino que pueden tener algo de verdad.[27] Como hemos visto, elementos históricos, geográficos y, sobre todo, filosóficos apuntan en este sentido.

Esto puede tomarse como muestra de la relevancia de la reflexión en torno al lenguaje del filósofo de Ceos. Ver a este sofista, junto con Arquelao, Demócrito y Parménides, como una influencia importante para el desarrollo del pensamiento de Platón llevaría a repensar el peso de Pródico en la historia de la filosofía.

Antes de cerrar el trabajo, me gustaría apuntar algo que puede ser interesante. Me parece que puede encontrarse cierta afinidad entre el proyecto del filósofo de Ceos y una corriente filosófica contemporánea: La Filosofía Analítica. Dentro de esta corriente es importante el conocimiento analítico o derivado del análisis del lenguaje. Este conocimiento no dependería de la experiencia para justificarse sino de las definiciones de los términos que utilizamos y los principios de la lógica. En este sentido, podemos ver en Pródico otro momento de la historia de la filosofía en que el análisis del lenguaje se pensó como una posible herramienta para enfrentar los grandes problemas de la filosofía de su tiempo. Aunque sería un anacronismo decir que nuestro sofista es un filósofo analítico (pues es innegable que las bases de su método de análisis son radicalmente distintas así como su proyecto), puede verse que él propuso un método para encontrar el verdadero sentido de las palabras y clarificarlo. Esto más bien puede entenderse como una invitación a estudiar a este marginado sofista e indagar el valor que sus planteamientos pueden tener para encontrar un linaje de los problemas y modos de lo que hoy se conoce como filosofía analítica e incluso para la reflexión contemporánea en torno al lenguaje.

Conclusión.

A lo largo de este trabajo he intentado exponer el pensamiento de Pródico de Ceos enfocándome particularmente en la filosofía del lenguaje. Primero, busqué contextualizar a Pródico y su pensamiento. Luego, intenté exponer lo que se sabe de su obra. Después, he intentado mostrar el valor filosófico del análisis de este sofista. Finalmente, me esforcé por mostrar los argumentos a favor de la relación entre la propuesta de Pródico y el método argumentativo y filosófico socrático-platónico.

En cuanto al objetivo del trabajo, expuse el proyecto de distinción analítica de palabras que son tenidas por sinónimos en el lenguaje corriente y la utilidad de este análisis. También comenté la simpatía de esta propuesta con relación al socrático-platonismo así como algunos argumentos que contribuyen a mostrar que esta simpatía está fundada en una relación real. Todo esto para responder tan satisfactoriamente como me fue posible al problema central de este trabajo.

En mi opinión, Pródico es un pensador injustificadamente ignorado en la actualidad. La riqueza de sus planteamientos en ética, filosofía del lenguaje y filosofía de la religión son innegables y vale la pena ser revalorado, así como su condición de filósofo[28] en el escenario de la filosofía antigua en general. Por otro lado, me parece interesante buscar en la historia el desarrollo de los problemas de lo que hoy se conoce como filosofía analítica. Mi fin es análogo al de los proyectos renacentistas en que se estudiaba el linaje del pensamiento filosófico y religioso y se buscaba la concordia con planteamientos aparentemente distantes para derrumbar los muros entre éstos. Quizá una reflexión así sobre la filosofía analítica ayude derrumbar la barrera que la distancia de otras formas de filosofía y ayude a ganar una cierta concordia filosófica sin dejar a un lado el debate entre distintos puntos de vista, quizá…

Bibliografía.

- Alegre, Antonio, Los Sofistas y Sócrates, Barcelona, Montesinos, 1986.

- Barros Gutiérrez, José, Fragmentos y Testimonios de Pródico e Hippias, Buenos Aires, Aguilar, 1980.

- Diógenes Laercio, Vida de los Filósofos más Ilustres, DF, Porrúa, 2003.

- Filostrato, Vidas de los Sofistas, DF, Porrúa, 2003.

- Guthrie, Wiliam Keith Chambers, The Sophists, Londres, Cambridge University Press, 1971.

- Morey Miguel, Los Presocráticos: Del mito al logos, Barcelona, Montesinos, 1981.

- Platón, Protágoras, DF, UNAM Dirección General de Publicaciones, 1994.

Referencias    (↵ returns to text)
  1. Este testimonio aparece, a modo de paráfrasis del elogio original, en Las Horas y las Estaciones de Jenofonte que, según algunos testimonios, fue discípulo de Pródico (aparte de ser uno de los más famosos discípulos de Sócrates). A esta obra también se le conoce como la fábula de Heracles, aunque lo llamo elogio por lo dicho por Platón en el Banquete (177B). Hay que señalar también algo sobre el nombre del héroe a quien en esta obra se refiere. Heracles o Herakles (en traducciones que han querido salvar algo de la “k” griega en sus traducciones) no es otro que el que en la tradición romana y contemporánea es conocido como Hércules. Éste sería un caso de sinonimia del estilo de los que fueron pensados y analizados por Pródico, pero eso se verá más adelante.
  2. C.f. José Barros Gutiérrez, Fragmentos y Testimonios de Pródico e Hippias, p. 10. Esto sería sugerente, teniendo en cuenta la propuesta de Όρθος λογος (discurso perfecto) o los puntos de vista con relación a los dioses (que básicamente le costaron la vida) de Protágoras y su posible resonancia en el pensamiento de Pródico. Mencionaré algo de esto adelante.
  3. Claro, controversial para la forma en que tradicionalmente se ha contado este periodo de la historia de la filosofía. La práctica de la enseñanza remunerada era fuertemente atacada desde el socrático-platonismo. Aunque cabe mencionar que hay ciertos testimonios que revelan que los que podrían llamarse contemporáneos de los sofistas no veían la enseñanza remunerada como algo negativo. Un testimonio en este sentido puede encontrarse en los Fragmentos y Testimonios de Protágoras.
  4. Cf. Filostrato, Vida de los Sofistas, p. 401.
  5. Cf. W. K. C. Gutrhrie, The Sofists, p. 222. Volveré sobre este punto más adelante.
  6. De antemano me disculpo, pues diversas dificultades relativas a la tipografía, los programas y la impresión hacen que algunos detalles de los términos en griego, como espíritus o acentos, se pierdan.
  7. Parece que Calímaco clasificaba a Pródico simplemente como un orador, pero Aristófanes lo corrige señalando que trabajó temas de fenómenos celestes. Lamentablemente no llegó a nosotros ningún otro testimonio de estos planteamientos más allá de esta referencia. C.f. ESCOL. ARISTOF., Aves, 692, apud. Fragmentos y Testimonios de Pródico e Hippias, p. 72.
  8. Este planteamiento es de una importante riqueza y su legado llegó hasta filósofos como Sexto Empírico quien refiere este elemento del pensamiento de Pródico. Podría leerse alguna similitud entre el planteamiento del autor y algunos elementos de los poemas de Jenófanes (o Xenófanes) sobre el desarrollo de los dioses. De cualquier modo es un tema de vasta riqueza que muestra la necesidad de volver la mirada al no bien ponderado Pródico.
  9. Discípulo de Aristipo, el hedonista de la corte de Dionisio. Teodoro es famoso por sus atrevidas y controversiales declaraciones sobre las divinidades. Diógenes Laercio no le dedica ningún estudio particular aunque si lo refiere en varias partes de Vidas de los Filósofos más Ilustres.
  10. Este sentido utilitario de la virtud puede entenderse como el dado por Platón en lugares como el Menón y República. Hay que recordar que Aρετή (virtud) significa excelencia en el sentido amplio. Para los griegos tiene sentido hablar de la virtud del cuchillo en tanto que corta bien o la virtud de la cama que es buena para descansar. Si se entiende virtud en el sentido griego, como hacer aquello que es tu fin del mejor modo posible, es fácil entender el sentido de utilidad vinculado a esta palabra.
  11. Este argumento consiste, grosso modo, en hacer equivalente el bien al placer o lo agradable y el mal a lo desagradable (he aquí lo hedonista) para negar la posibilidad de que el placer nos desvíe del bien llevándonos al mal. En este sentido, Sócrates habla de una cierta ciencia métrica que serviría para medir y sopesar la relación entre placeres y dolores para discernir así entre lo bueno y lo malo. Aquí puede verse la ética como algo intrínsecamente relacionado a la utilidad.
  12. Si a algún lector le interesa este tema de ética, lo refiero a Fragmentos y Testimonios de Pródico. Ahí se puede encontrar el Heracles en la Encrucijada completo, así como otros testimonios y explicaciones de la ética de este pensador que puede pensarse que de algún modo influyó en Sócrates; siendo éste algunos años más joven que aquél.
  13. Un ejemplo de esto puede ya verse desde la Teogonía de Hesíodo. Ahí se refiere al preminente papel del discurso en el gobierno de las comunidades y el vínculo de éste con la inspiración de las musas.
  14. Por ejemplo, en aquel tiempo los juicios eran similares al relatado en la Apología más no todos eran tan versados como para instrumentar su defensa. En este sentido, era una práctica común para los sofistas redactar discursos para que las personas pudieran leerlos en su defensa.
  15. Esto podría ser la diferencia entre el modo en que Pródico enfrenta el lenguaje en la búsqueda de aclararlo y cómo, por ejemplo, lo enfrentan Dionisodoro y Eutidemo en el Diálogo homónimo de este último. En este caso, Platón nos presenta a estos dos personajes echando mano de ambigüedades en el lenguaje para formar aparentes dilemas. Por ejemplo, preguntan si se aprende lo que se sabe o lo que no se sabe y, usando lo ambiguo de los términos, sugieren que ninguna de las dos alternativas son posibles. Sugerentemente, Sócrates los enfrenta analizando los términos de su supuesto dilema y así mostrando que no es tal. Muy al estilo del sofista de Ceos.
  16. Platón, Protágoras, 358A, apud. José Barros Gutiérrez,  Fragmentos y Testimonios de Pródico e Hippias, p. 19.
  17. Platón, Cratilo, 384B, apud., José Barros Gutiérrez,  Fragmentos y Testimonios de Pródico e Hippias, p. 19.
  18. José Barros Gutiérrez, Fragmentos y Testimonios de Pródico e Hippias, pp. 19-20.
  19. Cf. Heinze, Prodikus aus Keos, p. 330, apud, José Barros Gutiérrez,  Fragmentos y Testimonios de Pródico e Hippias, p. 20
  20. Platón, Protágoras, 337 A-C.
  21. Para más sobre este problema, su contexto y sus repercusiones, ir a M. Morey, Los Presocráticos: del mito al logos, passim.
  22. Cf. Diógenes Laercio, Vida de los Filósofos más Ilustres, Libro Segundo, passim.
  23. Cf. José Barros Gutiérrez, Fragmentos y Testimonios de Pródico e Hippias, p. 59.
  24. H. Gomprez, Sophistik und Rhetorik, p. 126, apud. José Barros Gutiérrez, Fragmentos y Testimonios de Pródico e Hippias, p. 21. Si se toma en cuenta que Gomprez precisa que él ve esta influencia pero que la finalidad de ambos proyectos era distinta puede pensarse que él no es golpeado por la objeción de Calogero que mencionaré a continuación.
  25. Cf. W. K. C. Gutrhrie, The Sofists, p. 223
  26. Ibídem. El texto original está en inglés. Refiero la cita textual para hacer justicia al argumento, salvando que mi traducción pueda tener algún error: “[…] the diference between the two approaches is very Sharp, Prodicus caring only for ‘correct speaking’ and Socrates interested in ‘the real thing’[…]”.
  27. Uno de estos testimonios está en Cratilo,384 B.
  28. Me refiero a Pródico como filósofo pues considero infundada y sesgada la distinción entre filosofía y sofística. Me parece que la sofística puede entenderse como un movimiento filosófico que cimbró el pensamiento de su tiempo pero que fue marginado por la tradición que discutió con él (Platón y Aristóteles particularmente).